Tal vez pienses que puedas entender el significado de experiencias ajenas que manchan en palabras desprolijas el contenido de un blog.
Alguna vez viste a esa persona que tanto apreciabas y te diste cuenta que no eras nadie para su vida?
Tal vez su forma de ser lo había indicado. Su manera despreocupada al hablar frente a los demás sin que tu presencia modifique algún tono en su voz. Las expresiones faciales, las palabras utilizadas, los ojos, las arrugas de su piel, el lenguaje corporal, el movimiento de sus manos, el balanceo de su cabeza.
Era indiferente a tu inentendible existencia. Una existencia tan alejada y dispar que no era digna de admirar, cierto?
Era... Era esa manía de ver el desentendimiento de los demás para hacerte con la idea equivocada, que allí donde alguien te escuchaba realmente no había nadie. Tu vida no se vería modificada en ningún sentido por aquel.
El hecho no era entendible mediante la inspección de un proceso. De repente su valor había variado de 100 a 0. Entonces intentabas descifrar qué había sido, qué fue lo que hizo el cambio. En que fallaste.
Y él miro con desdicha a sus costados y notó que no había sido una sola persona la que convirtió en trasparente su piel y de quien se habían divertido llenando y pegando sus piezas mientras él observaba enamorado. Pintado con gruesos y finos trazos, una capa de disolvencia que tapaba sus huesos. Y que mientras en su mejilla partida mostraba detrás una calavera, fue moldeado con paciencia como una obra espeluznante. Fue su obra de arte, el lienzo perdido, su arcilla o mármol preparado para el cambio. Su estatua de cera derritiéndole la piel mientras en la capa de abajo sus ojos llorosos estaban intactos en una sola y rígida expresión.
Era curioso, confuso, desmotivador notar como ya no estaba en sus discursos. Ya no estaba en su mundo.
Vivirlo había sido como si le hubiesen volcado un vacío en el interior que le hacía parecer invisible frente al mundo. Era sentirse incomodo, tener la certeza de que algo no iba bien por mas de que todo aparentemente se desarrollase normal.
Era tal vez que esas cosas eran comunes para el resto de las personas. Otros lo superarían en un tiempo prudente.
Su silencio no llenaba a nadie, él no llenaba a nadie, cómo podría llenar acaso su vacío?
Entonces intentaba inspeccionar eso y mientras el análisis exhaustivo pasaba, se despertaban los fantasmas. Escrutándose a sí mismo, retorciendo los campos integrados al muestreo. No era nadie... no ... era... nadie... La mente leía la frase y luego la revisaba palabra por palabra.
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