domingo, 13 de noviembre de 2022

Pequeñas marcas de colores

 

Aquel chico de campera ligera amarilla era cool. Se lo veía siempre apurado a la misma hora. Seguramente intentando llegar a tiempo a clases.

Se tropezaba en sus pasos mientras la masa de personas circulaba por aquella vereda, aquel largo cable que conectaba otros puntos de la ciudad. Algunas copias de él fluían tras los vidrios totalmente reflectantes y ondulaban hasta perderse en el otro mundo. 

Si lo hubiese conocido de seguro sería mi amigo. Supongo que era de esas personas que siempre llevan puesto lo mismo porque es la ropa mas cómoda que tienen, son conformistas con sus posesiones, le dan valor y no buscan llamar la atención de nadie. Mientras otros se muestran super extrovertidos, hacen ruido...y mueren por ser aceptados por las chicas populares, estos son los de callar y pasar desapercibidos... 

Amarillo.

Aquella niña estaba aferrada a la mano de su madre, mientras con la otra no dejaba escapar el globo rojo que sobresalía en ese ambiente elegante de hombres de oficina con zapatos y sacos. Algunos llevaban solo camisas blancas perdidas tras el movimiento caótico del trafico. La niña se encontraba abrigada en ese anochecer. Una campera marrón y un gorrito de invierno morado la decoraban.

Era extraño sentir el contraste. Su madre perdida en sus tramites, ollas sin lavar se le acumulaban y pasaban volando por la cabeza, como cuando un niño cuenta ovejas para dormir. 

Mientras la niña observaba el mundo deslumbrada, conociendo cada vez algo nuevo, todo le llamaba la atención. Los gestos de esa señora obesa, la pronunciación extraña de aquel vagabundo de aspecto desprolijo. Atención por aquel sabueso pequeño olfateando algo en el suelo. 

Rojo.

Aquella señora pasaba los 60 años. Llevaba un paquete en sus brazos y parecía alegre en todo momento. Supuse que sería un regalo para algún nieto, pero lo mas llamativo era su mirada perdida como si ya estuviera imaginándose que abrieron su regalo. Ella tenia unos guantes azules y las personas de su alrededor se preguntaban de donde venia ese aroma a perfume. Yo sabía que era ella.

Azul.

Aquella chica se la notaba tranquila. Era gracioso verla con sus pasos lentos siendo dejada atrás por todas las personas apuradas entrando a la boca del subte.

Desde la dirección en la que me encontraba observando parecía la boca de un robot gigante tragándose todo aquel que pase cerca. Pero no a esa chica que llevaba el flequillo teñido de verde que se acomodaba tapándole uno de sus ojos. Ella parecía feliz estando a un ritmo distinto.

Verde. 

Es agradable percibir aquellos destellos frente a un mundo gris... un gris... monótono, desesperante.

A veces... si miras aquella maraña de gente revoltosa, esa masa sin forma.. podrás notar detrás... escondidos...  

Los colores del mundo...

Una campera ligera amarilla, un globo rojo, unos guantes azules, un flequillo verde.


 



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