Sumamente extraño soñar un saludo. Parece casi una idealización de su forma.
Lo que la presencia influye. Y como las marcas se retuercen y queman.
Lo que se había formado, eventualmente nos excedía. El remanente era invisible. Lo entendías.
Como el grito sostenido en una nota vacía detrás del oscilante y oscuro silencio.